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Barcelona, la Ciudad Museo Gracias a Gaudí

Antoni Gaudí posiblemente haya sido el arquitecto más revolucionario del modernismo y de la arquitectura en general. En su larga trayectoria, diseñó y construyó algunos de los edificios más llamativos y cómodos para vivir, empleando innovadoras soluciones, siempre basadas en lo más elemental: la naturaleza.

Las principales obras de Gaudí que podemos visitar están en el barrio de Gracia, cuna del modernismo y barrio ideal para alojarse en nuestra visita a Barcelona (por ejemplo, en los apartamentos Oh-Barcelona). De un total de 14 obras en la ciudad, estas son las que podemos visitar:

Con tantos edificios únicos para visitar, la mayoría Patrimonio de la Humanidad, es normal que miles de turistas crucen medio mundo para verlos en persona.

Sagrada Familia (1883 – ¿2030?)
El edificio en construcción más conocido de España. Esta basílica, que se estima se terminará sobre 2030, refleja el ingenio y creatividad de Gaudí hasta sus últimas consecuencias. Una basílica cuyo interior recuerda a un gran bosque, el altar parece que está suspendido por pura luz, y las fachadas laterales son tan diferentes entre ellas que parecen edificios diferentes, tan sólo pudo haber sido diseñada por un genio. El interior impresiona nada más cruzar la puerta, y eso que le faltan muchas vidrieras. Cuando esté terminado será obligada su visita. Ahora, en plena construcción, podemos ver el interior y subir a las torres si el tiempo lo permite.

Cripta de la Colonia Güell (1898 – 1914)
Proyectada por Gaudí en 1898, las obras no comenzaron hasta 1908, parándose en 1918 debido a que a la muerte del conde Güell sus hijos abandonaron el proyecto, construyéndose solo la cripta. Podría decirse que esta iglesia iba a ser una Sagrada Familia a pequeña escala, y se pueden ver muchas soluciones arquitectónicas basadas en la naturaleza. La cripta fue restaurada en 2002 sin respetar los deseos de Gaudí, lo que ha generado una gran controversia. Pertenece a las obras inscritas como Patrimonio de la Humanidad, y para visitarla tenemos que ir hasta la cercana población de Santa Coloma de Cervelló.

Casa Milá o la Pedrera (1906 – 1912)
Esta casa refleja la idea de Gaudí de cómo debía ser una casa de principios del siglo XX. Aunque a la señora Milá nunca le gustó, y al principio fue llamada la Pedrera a modo despectivo, al visitarla conoceremos soluciones que incluso hoy en día son innovadoras. Si queremos ver un ejemplo del genio de Gaudí, y como era la casa completamente amueblada, esta es una de las mejores visitas que podemos hacer. Además, la entrada es de las más baratas.

Park Güell (1900 – 1914)
Este encargo del mecenas y amigo de Gaudí, Eusebi Güell, en principio iba a ser una urbanización de lujo en plena naturaleza, pero el proyecto fracasó y terminó convirtiéndose en un parque donde no hay ni una línea recta y no se sabe muy bien dónde termina la acción del hombre y empieza la de la naturaleza. El acceso al Park Güell ya es de pago, y conviente comprar las entradas online pues el precio es más barato.

Casa Batlló (1904 – 1906)
La casa Batlló fue un encargo a Gaudí para reformar el edificio existente, y vaya si lo cambió. La fachada es de lo más colorista, así como el techo, que representa la batalla de San Jorge (patrón de Cataluña) contra el dragón. Los patios interiores de la casa son una muestra perfecta del dominio de la luz, trasladándote al interior del mar. La única pena es que las salas están vacías, a diferencia de la Casa Milá. Aún así, las formas y sobre todo colores de la casa Batlló bien merecen pagar la costosa entrada, aunque solo sea una vez.

Palacio Güell (1886 – 1888)
En una callejuela anexa a las Ramblas encontramos este palacio que pasa inadvertido si no vamos atentos o miramos hacia la azotea, lugar en el que Gaudí empezó a experimentar con el trencadís (elementos cerámicos troceados), una de sus marcas de identidad. Esta era la residencia de su mecenas, Eusebi Güell, y transformó el viejo palacio en un espacio sorprendente, elegante y con soluciones muy creativas para aumentar la habitabilidad del pequeño palacio. Restaurado en 2011, este edificio es la obra de Gaudí que más se asemeja a como era originalmente, incluyendo los muebles. Curiosamente, a la mujer de Eusebi Güell no le gustaba mucho esta residencia.

Torre Bellesguard o Casa Figueras (1900 – 1909)
Abierta al público a finales de 2013, esta residencia de verano, en la que siguen viviendo sus dueños, supone una ruptura con la estética típicamente gaudiniana. De estilo neogótico, la casa imita a un imponente castillo, con su contundente planta, sus ventanas alargadas y sus almenas, pero en el interior guarda una grata sorpresa en forma de luz y de color. Como en todas sus construcciones, el desván (sin terminar de construir) y el techo son elementos donde nada se ha dejado al azar y Gaudí deja muy marcada su impronta. Está alejada del centro urbano y de las rutas turísticas, por lo que no hay la saturación de gente de otros edificios, y en la visita guiada explican muy bien los detalles de esta joya por descubrir.

Farolas de la Plaza Real (1878)
La primera obra de Gaudí en Barcelona son estas dos farolas en la bonita Plaza Real (Plaça Reial), cerca de las Ramblas y del Palacio Güell. Coronadas por el escudo de Mercurio y unos peculiares dragones, son una buena excusa para acercarse a esta plaza y empezar a conocer las obras del arquitecto.

Otras obras
En Barcelona hay más obras de Gaudí, pero su visita es mucho más difícil. Por ejemplo, la Casa Vicens (1883 – 1888) está actualmente en venta y sólo se puede ver su exterior, al igual que la Casa Calvet (1898 – 1899), que es un edificio privado y mejor ni entrar al portal si no queremos comprobar las malas pulgas del portero. Un poco alejados del centro encontramos la Iglesia de la Colonia Güell (1898 – 1917), precursora de la Sagrada Familia y que se puede visitar, el Colegio de las Teresianas (1888 – 1889), del que tan sólo se puede visitar el exterior, y otras obras menores, como los pabellones para las cuadras de la Finca Güell (1884 – 1887) y la puerta Miralles (1901 – 1902).

Con tantos edificios únicos para visitar, la mayoría Patrimonio de la Humanidad, es normal que miles de turistas crucen medio mundo para verlos en persona. Las entradas son bastante caras en general, pero entre la audioguía y la cantidad de detalles que hay para ver, la visita a cualquiera de estos edificios requiere varias horas, además de entrenar el cuello para evitar tortícolis de tanto mirar hacia el techo y abrir la boca por tanta belleza.“

– Víctor Gómez (Viajes y Viajes) Fuente: Machbel –

¿Cuál de estas obras de arte te apetece más visitar en tu próxima visita a Barcelona?

 

Comentarios

  • Darío Guzmán
    julio 15, 2019

    Viajaría sólo finales de Agosto tengo 58 años. Me gustaría las vegas San Francisco unos 12 días. Partiendo de Bogotá

    reply

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