Que Bariloche puede vivirse y disfrutarse de muchas maneras es una certeza. Hay quienes eligen conocerla motivados por su vida nocturna, otros por sus actividades culturales, por la inmensa oferta gastronómica, por su entorno paisajístico, por las excursiones típicas que se ofrecen como muestra de la maravilla en que se emplaza la ciudad. Pero hay muchos que la eligen porque pueden hacer de todo.
Para ellos, para los que no quieren moverse mucho ni son amantes de las mochilas y los trekings; para los que buscan un itinerario variado y compacto a la vez, acorde a los tiempos que su estadía permite, y por supuesto, para los que son de Bariloche pero no se cansan de redescubrirla.
Para los que quieren conocer sin sobresaltos, sin deportes de aventura ni lugares un poco más lejanos, le proponemos embarcarse al tradicional City Tour, en trencito, que recorre la ciudad por los barrios contando sus historias y sus características, relato simple y encantador que invitan una mirada introspectiva de Bariloche y su gente. Para los más osados dentro de los que no andan con mochilas ni trekkings, también se puede conocer el Cerro Otto, a 10 kilómetros (¡pero tiene su góndolas que llevan a la confitería giratoria del cerro sólo a 5 kilómetros!), el Cerro Catedral a 19 kilómetros, pasar un día en el Lago Gutierrez sólo a 14 kilómetros, visitar el Llao Llao, a 25 kilómetros de la ciudad, animarse a realizar un circuito chico de 60 Kilómetros.
Si aún queda la sensación que falta por conocer la ciudad, no se sorprenda, seguramente todavía no ha visto todo lo que Bariloche es, tiene y da. Quedará para la próxima visita.