E
n Egipto existe un complejo que alberga dos templos excavados en plena roca, fueron ordenados construir por el monarca Ramsés II. El mayor templo de estos dos es uno de los mejores conservados en todo Egipto y se encuentra, tan sólo, a 300 kilómetros de la ciudad de Aswan.
Debido a la construcción de la presa de Aswan y el inminente desborde del río Nilo fue necesaria la reubicación de ciertos templos, el trabajo fue monumental, se partieron los templos en bloques inmensos y fueron reconstruidos como un rompecabezas en un lugar más propicio.
El motivo de su construcción se debe al culto del mismo Ramsés, quién por ser faraón se le consideraba una divinidad, tambiñen se rendía culto a Amon, Ra y Ptah.
Con el paso del tiempo, el templo fue abandonado y olvidado cubriéndose, un lado de la estructura, de arena hasta 1817 que fue redescubierto por el suizo Burckhardt.
Ambos templos pertenecen al museo al aire libre de Nubia y Aswan, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979.